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El exoesqueleto que puedes controlar con la mente es una realidad

El exoesqueleto que puedes controlar con la mente es una realidad

El exoesqueleto que puedes controlar con la mente ya está listo para ayudar a pacientes en rehabilitación, de modo que puedan volver a andar.
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Los exoesqueletos ya no pertenecen a la categoría de ciencia ficción, sino que son reales. Los hay con mayor o menor grado de control y de automatización, pero haberlos haylos. De hecho, ya hemos visto algunos incluso en funcionamiento, como los que Ford implementó en su fábrica de Valencia para que sus empleados no tuvieran tanta carga de esfuerzo físico, reduciendo de esta forma el impacto de la jornada laboral en el cuerpo.

Pero también hay otros muchos tipos de exoesqueletos. HAL (Hybrid Assistive Limb), el exoesqueleto de la compañía nipona Cyberdyne, y que ha sido desarrollado en conjunto con la Universidad japonesa de Tsukuba, ya está finalizado y pronto estará a la venta. Pero HAL no ha salido a los titulares por esto, sino porque se controla con la mente, lo que permitirá que pacientes con lesiones en la médula espinal puedan caminar.

Inicialmente su función era la misma que la de los exoesqueletos usados en la fábrica de Ford, ayudar al operario a trabajar sin requerir tanto esfuerzo físico. Pero la cosa cambió cuando se descubrió el potencial para ayudar a pacientes en rehabilitación.

Un exoesqueleto que podemos controlar con la mente… por 1800 dólares al mes

El exoesqueleto, una vez está montado en el cuerpo (hay dos versiones, una solamente para el tren inferior, y otra para el tren inferior y el superior, al menos en sus inicios), tiene unos sensores electroencefalografía que son capaces de detectar las señales nerviosas que envía el cerebro a través de la piel y traducirlas en movimientos. Es decir, que el paciente no requerirá de ayuda externa, ni siquiera de un joystick con el que mover los ‘músculos’ artificiales del traje.

Por lo tanto, para que el exoesqueleto cumpla su función, será necesario que el paciente tenga un cierto grado de sensibilidad. «No tiene que ser mucho, pero tiene que haber al menos esa señal. Si tienes suficiente [señal bioeléctrica] pasando por donde los EMG [electroencefalografía] de superficie que se colocan en las piernas, pueden captar la señal, de modo que el el robot básicamente puede hacer el resto».

En esencia, la persona quizás pueda simplemente aportar el 1 o el 2% de la movilidad (haciendo el exoesqueleto el resto), un porcentaje que irá mejorando conforme vaya rehabilitándose, consiguiendo «el tres por ciento, el cuatro por ciento y etcétera, y el robot te brinda cada vez menos apoyo», de modo que finalmente el paciente pueda deshacerse del robot, que e el objetivo de la rehabilitación, y no que lo tenga que vestir durante toda su vida, pasado simplemente a terapias regulares llegado a un punto.

Actualmente se está usando en el Centro de Tratamiento Cibernético Brooks de Jacksonville, Florida (Estados Unidos), con el que e han asociado tras su inauguración. Y este centro será precisamente el que comercialice los exoesqueletos. En cuanto al precio, se estima que será en torno a loa 1600 o 1800 dólares, pero se trata de un alquiler mensual.