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Análisis MSI GS65 Stealth Thin: marcando tendencia entre los portátiles gaming

Análisis MSI GS65 Stealth Thin: marcando tendencia entre los portátiles gaming

En nuestro análisis del MSI GS65 Stealth Thin, revelamos los secretos de este portátil gaming ultraligero, capaz de enfrentarse a todos los juegos.

En nuestro análisis del MSI GS65 Stealth Thin, nos damos cuenta de que ya no podemos volver atrás.

El sector gaming es el que más alegrías está dando a los fabricantes de ordenadores; en medio de un clima de incertidumbre por la viabilidad de la plataforma, es un rayo de luz.

Rompiendo los mitos de los portátiles gaming

Es gracias a eso que el sector está recibiendo una atención y un cuidado que no habíamos visto en mucho tiempo; y esto es especialmente cierto con los portátiles gaming, los que sin duda más han evolucionado en los últimos años.

Hay muchos factores detrás de esta evolución. El hardware es más eficiente que nunca, eso se traduce en portátiles que no tenemos que llevar en un carrito; el usuario medio también ha cambiado, es más adulto y la afición no está tan estigmatizada como antes.

Toda esta diatriba viene porque cuando nos traen un portátil como el MSI GS65 Stealth Thin para analizar, no podemos sino darnos cuenta de cómo están cambiando las cosas. No hace mucho analizábamos otro portátil para jugadores, el Acer Predator Helios 300; y sorprende ver la gran cantidad de diferencias, y no hablo del hardware.

Sólo con compararlos visualmente nos damos cuenta de que pertenecen a dos mundos completamente diferentes; cada uno apela a un tipo de diferente de usuario, pese a que los dos son portátiles gaming.

Un diseño elegante y que pasa desapercibido…

El MIS GS65 Stealth hace honor a su nombre pasando desapercibido en su mayor parte. A simple vista, parece simplemente un portátil elegante; tal vez no es un diseño que veríamos en el trabajo, pero sí en un estudio o en manos de un entusiasta.

El color negro mate es una soberana elección de parte de MSI; no atrae tanto las huellas (aunque también las sufre), y ayuda a dar esa sensación de “sleeper”, de alguien que oculta mucho más de lo que aparenta.

El negro sólo es roto por los detalles en dorado oscuro; esta es tal vez la parte más polémica del portátil. Personalmente, nunca me gustó el uso del dorado y el color oro en dispositivos electrónicos; pero si eres como yo, te alegrará saber que en este caso es muy fácil acostumbrarse.

…menos para los que saben

La clave está en que no es un dorado brillante y escandaloso; es un dorado oscuro, que aporta elegancia en vez de quitarla. El logotipo de Gaming Series de MSI, un dragón, parece el emblema de un caballero, que muestras orgulloso a cualquiera que ose posar sus ojos en tu máquina.

Y lo mejor de todo es que los diseñadores de MSI no han sentido la necesidad de gritar a los cuatro vientos que este es un portátil gaming. Del logotipo se ausentan las palabras “Gaming Series”; sólo vemos el dragón monocromático, y si sabes del tema, sabrás que tienes delante una máquina de juegos. Para el resto de los mortales, es sólo un portátil más.

El dorado oscuro también rodea la tapa del portátil, y aparece en otros elementos como la bisagra, el botón de encendido, las ranuras de refrigeración, y rodeando el trackpad. Pero sólo te das cuenta cuando te fijas, y realmente creo que ese es el mejor halago que le puedo dar.

Nadie es elegante sólo por ponerse un traje caro; sólo cuando te fijas en la elección de los accesorios y en su uso puedes darte cuenta de que esa persona sabe lo que está haciendo. Este ordenador sólo será reconocido por la gente “que sabe”; entonces, cruzaréis miradas, sabiendo que lo que tienes delante es algo más que un simple “portátil”.

Ligero y fino, pese a su hardware de primera

Es ahora cuando viene bien recordar el hardware que encontramos en el interior del MSI GS65 Stealth Thin. Como buen portátil gaming, tiene una GPU bien capaz: la GeForce GTX 1070, en su versión Max-Q, con 8 GB de memoria GDDR5 integrados. También incluye una gráfica integrada de Intel, que el sistema puede usar en situaciones de baja carga, como usar el escritorio.

En la parte del procesador tampoco se ha escatimado, con un modelo de octava generación Intel Core i7; en concreto, la unidad probada cuenta con el i7-8750H, un modelo de gama alta lanzado este mismo año.

Por lo tanto, apuesta por una gran cantidad de núcleos (6) y de hilos (12); además de ser capaz de alcanzar una frecuencia de 4,10 GHz, aunque la frecuencia base sea de 2,2 GHz. Todo ello, acompañado de hasta 32 GB de memoria RAM (16 GB en el modelo probado).

Y hablo ahora del hardware, en vez de dejarlo para después como acostumbro, para dar un contexto del logro técnico y de diseño que supone el GS65 Stealth Thin. Estamos ante un auténtico ordenador para videojuegos, uno que no se conforma con lo mínimo posible; sí, tanto la CPU como la GPU son versiones adaptadas a portátiles, pero siguen golpeando casi tan fuerte como sus equivalentes de escritorio.

Y pese a todo eso, el MSI GS65 Stealth Thin es un portátil relativamente ligero, con un peso de 1,88 kg, y con un grosor contenido, de 17,9 mm. Esas no son malas cifras para un portátil normal, pero para un portátil gaming son muy buenas. Y se nota: puedes coger el portátil con una mano y ponerlo como quieras sin sentir que estás levantando un mastodonte.

Refrigeración extrema y bien integrada en el portátil

Claro, que la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué sacrificios se han tenido que hacer para conseguir un diseño tan limpio en un portátil gaming?

Para responder a esa pregunta, primero debemos fijarnos en los esfuerzos de MSI por refrigerar los componentes internos; unos esfuerzos que no son evidentes a simple vista.

Sí, ambos lados del portátil, en la parte superior, tenemos sendas ranuras de refrigeración (decoradas en dorado, claro); la parte trasera está repleta de estas ranuras. Pero dado el reducido grosor del portátil, todas estas ranuras serían insuficientes.

Es entonces cuando damos la vuelta al portátil y nos damos cuenta de los extremos a los que ha llegado MSI; una cuarta parte de la tapa trasera está agujerada en forma de malla, hasta el punto de que es visible el cobre de los disipadores y conductores de calor del interior.

MSI llama a este sistema Cooler Boost Trinity, al estar compuesto de tres ventiladores Whirlwind Blade capaces de aumentar en un 45% la presión y el flujo del aire. Todo ello en un bloque disipador diseñado específicamente para las necesidades de este sistema.

Pero, ¿es suficiente?

¿Consigue el GS65 Stealth Thin su objetivo? La respuesta corta es un sorprendente sí: el portátil es capaz de expulsar el calor de su hardware con una eficacia notable. Da igual que estemos jugando a los títulos más exigentes, se comportará tal y como esperaríamos de los mejores.

Para mí tal vez lo más sorprendente son las pruebas sintéticas como la de AIDA 64; con la CPU al 100%, las temperaturas se estabilizaron en torno a los 90ºC. No es agradable, y desde luego no recomendaría mantener el portátil en el regazo si estás jugando. También hay partes del portátil, sobre todo en la parte derecha del teclado, que se notan calientes.

Pero que cumple su función es innegable. Y todo eso, con un throttling admirable; esta técnica permite al procesador bajar la frecuencia si detecta que se acerca a unas temperaturas peligrosas. En la prueba sintética, se produjeron picos del 30%, pero por lo general el throttling se mantuvo en unas cifras aceptables: en torno al 3-9%.

La historia se repite con la GPU, cuyas temperaturas se mantuvieron en niveles muy buenos incluso en programas destinados a “explotarla” como Furmark.

El único punto negativo en lo que respecta a la refrigeración es el ruido, que es notable en cuanto iniciamos un juego. Si usas auriculares no te enterarás, pero es algo a tener en cuenta.

En otras palabras: el MSI GS65 Stealth Thin no solo es elegante. También es extremadamente eficiente y está diseñado a la medida para el hardware que lleva.

La pantalla, la gran estrella

Si nos fijamos en la promoción del GS65 Stealth Thin, veremos que la pantalla es la gran protagonista. No es para menos, ya que puede suponer un gran cambio para el usuario medio.

Para empezar, los bordes se han visto muy reducidos, alcanzando apenas los 4,9 mm; una cifra muy buena en cualquier equipo, pero especialmente lo es con un panel como este.

La resolución es de sólo 1920 x 1080 píxeles; puede parecer poca para los estándares actuales, pero con un tamaño de 15,6 pulgadas es más que suficiente. Además, gracias a esto es más probable que podamos ejecutar cualquier juego a la resolución nativa de la pantalla y no tengamos que bajar la resolución.

Los colores y el contraste son muy buenos; MSI afirma que están al “nivel de un IPS”, pero eso significa que no es un IPS verdadero. Si no estás acostumbrado, puede que no notes la diferencia, gracias a la riqueza de los colores; es un buen intento de parte de MSI, aunque no sea un panel IPS real.

Frecuencia de refresco de 144 Hz para una experiencia que te deja marcado

Pero el detalle que realmente destaca es la frecuencia de refresco de 144 Hz. La mayoría de las pantallas actuales son de 60 Hz, por lo que, si nunca has visto una pantalla de mayor frecuencia, el GS65 puede abrirte los ojos a un nuevo mundo.

La diferencia es increíble, todo se nota mucho más fluido, e incluso permanecer en el escritorio y abrir menús es una experiencia nueva; después de un par de semanas usando esta pantalla, se me hace raro volver a una de 60 Hz.

En los videojuegos, eso significa que la GTX 1070 puede estirarse más allá de los 60 frames por segundo; claro, que eso depende del juego, algo que tocaremos más adelante.

Baste decir que la experiencia jugando a más de 60 frames por segundo es impagable; aunque depende mucho del tipo de juego. En juegos de carreras la fluidez adicional puede ayudar a sentir mejor la velocidad y tomar mejores decisiones; en shooters permite un mejor control y mantener a raya a los enemigos, especialmente en títulos rápidos como Doom.

Tiempo de respuesta mejorable

El gran punto negro de la pantalla es, lamentablemente, el tiempo de respuesta de 7 ms. Eso significa que, aunque la pantalla se refresca 144 veces cada segundo, existe una latencia en el tiempo en el que cada píxel tarda en cambiar.

A efectos prácticos, un tiempo de respuesta de 7 ms puede ser imperceptible, o todo un problema, dependiendo del juego y el jugador. Personalmente, lo noté especialmente en Project Cars 2, donde se aprecia ese efecto borroso o “fantasma” (“ghosting”); en cambio, en otros títulos como Redout o Doom no lo noté tanto, seguramente porque estos juegos ya incluyen “motion blur”, un efecto que emborrona los bordes para dar sensación de velocidad.

El elevado tiempo de respuesta es una pena, pero ni mucho menos un motivo para desechar la experiencia. Es sólo un detalle que probablemente será mejorado en sucesivas generaciones.

Una experiencia de juego a la altura de un PC Gaming

Porque una vez que nos ponemos a jugar, el GS65 Stealth se nota como pez en el agua. Para eso está destinado, y no defrauda. El rendimiento es exactamente el que nos podríamos esperar de un portátil con estas características.

Podemos jugar a cualquier título actual a una tasa de frames por segundo muy elevada, la mayoría de las ocasiones por encima de los 60 frames por segundo. Llegar a los 144 fps será más difícil con juegos modernos, a menos que recortemos en gráficos, pero es perfectamente posible.

Es especialmente recomendable intentar esos recortes, o probar juegos más viejos sin limitador de frames por segundo, para comprender qué estamos ganando al jugar a 144 fps.

También ayuda mucho el sonido, con tecnología Nahimic 3 que permite crear sonido virtual en 360º; todo gracias a los altavoces, situados justo enfrente del usuario y más arriba del teclado. Es aquí también donde encontramos el botón de encendido y apagado, igual de elegante que el resto de apartados.

Teclado RGB que da muy buenas sensaciones

Jugar en el GS65 Stealth Thin es una gozada no solo por el rendimiento; el teclado, por ejemplo, es todo un ejemplo de que no necesitas un teclado mecánico para disfrutar a videojuegos. La sensación no es la misma, por supuesto, porque el recorrido es menor; pero está ahí, cada vez que golpeas una tecla, dando una sensación muy adecuada para los que dependemos de ella.

Tal vez esa sensación no es tan apropiada para teclear textos, pero tampoco se queda muy atrás. La distancia y el tamaño de las teclas es generosa, gracias a la decisión de no incluir un teclado numérico. De hecho, la principal crítica es la falta de teclas; tal vez podrían haber sustituido el teclado numérico por teclas especiales que pudiésemos programar con macros.

Como todos los portátiles gaming, el teclado del GS65 está retroiluminado; no solo eso, sino que tiene iluminación RGB en cada tecla, que permite crear todas las combinaciones que pudiéramos necesitar. O simplemente, para presumir de luces de colores. Las teclas WASD no están destacadas, pero gracias a la iluminación RGB podemos configurarlo para que lo estén.

El trackpad, como suele ocurrir en portátiles gaming, está por obligación más que otra cosa. No hay nada malo en él, pero tampoco nada nuevo; sólo está ahí para poder usar el cursor hasta que conectes un ratón gaming.

Puertos suficientes y pensados para realidad virtual

El GS65 Stealth Thin se vende como un portátil listo para realidad virtual; y no solo por la potencia de su hardware. Cuenta con los puertos necesarios para conectar un visor como el Oculus Rift o el HTC Vive, un detalle importante; en estos casos, es mejor pecar de generosos que de rácanos.

En la parte izquierda, tenemos los puertos de audio (micrófono y auricular, ambos bañados en oro), dos puertos USB 3.1 de alta velocidad, y un puerto Ethernet; aunque el portátil tiene Wi-Fi 802.11ac, los jugadores agradecerán la conexión por cable para eliminar latencias.

En la parte derecha, tenemos otro puerto USB 3.1, un puerto USB-C (cada vez es más habitual encontrarlos en todos sitios), un mini-DisplayPort para pantallas, un HDMI completo para pantallas o realidad virtual, y el puerto de carga.

Batería decente…

Un portátil de juegos sólo es “portátil” hasta cierto punto; es inevitable que tengamos que encontrar un enchufe si queremos jugar, y eso también ocurre con el GS65 Stealth Thin. Si nos ponemos a jugar a los últimos títulos, terminaremos con la batería antes de que nos demos cuenta.

Pero, ¿y si no queremos jugar? Aquí es donde MSI tiene un as en la manga: la tarjeta gráfica integrada de Intel. Sí, este portátil tiene dos gráficas, la 1070 Max-Q de Nvidia y la Intel UHD Graphics 630 que viene integrada con el procesador i7-8750H.

Pero eso no significa que sea más potente; la segunda gráfica, la integrada, está desactivada cuando jugamos, y sólo se usa cuando estamos en el escritorio o ejecutando aplicaciones que no precisen potencia gráfica. Esto se hace de manera automática (aunque podemos desactivar manualmente cualquiera de las dos gráficas si queremos). De esta manera, podemos aumentar la duración de la batería hasta unas ocho horas aproximadamente; si sólo navegamos o hacemos trabajo de oficina, ojo.

…pero no extraíble

También es gracias a la batería de cuatro celdas y 82 Whr que sólo tiene un punto negativo: no la podemos quitar. Al menos no la podemos extraer fácilmente como ocurre con otros portátiles; tendríamos que quitar la tapa y pelearnos con el interior del portátil. Por lo tanto, no podemos cambiar la batería sin perder la garantía por el camino.

Esto es algo que molestará a algunos usuarios, sobre todo si vamos a usar el portátil siempre conectado a un enchufe; pero es un sacrificio necesario para poder recolocar los componentes para la máxima refrigeración y el mínimo grosor.

Todos los portátiles gaming tendrían que ser así

El MSI GS65 Stealth Thin no es el único portátil gaming que recomendaríamos; existen modelos más potentes, que son mejores en ciertos apartados. Pero sí es el que marca mejor el camino del sector mirando al futuro.

Los jugadores estamos acostumbrados a hacer sacrificios; si queremos potencia, no podemos tener un sistema ligero y pequeño. Es lo que siempre hemos asumido. Modelos como el GS65 Stealth demuestran que ya no hace falta hacer tantos sacrificios para conseguir una experiencia a la altura.

Es un portátil que nos vuelve optimistas para el futuro. Da la sensación de que sólo estamos en el principio de una nueva era de portátiles gaming; y que la propia MSI y otros fabricantes aprovecharán esta tendencia en el hardware para presentarnos modelos incluso más sorprendentes.

El GS65 Stealth Thin, con su mínimo grosor, sus minúsculos bordes de pantalla, su peso sorprendente, su pantalla de 144 Hz, su hardware a la altura, y su diseño elegante, es hasta ahora, uno de los mejores representantes de esta nueva tendencia. El sector gaming nunca volverá a ser el mismo.

 

El MSI G65 Stealth Thin está disponible en tiendas como Amazon o PCComponentes.