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Esta nariz artificial te avisará con tu smartphone si la comida está pasada

Esta nariz artificial te avisará con tu smartphone si la comida está pasada

La nariz artificial creada por la Universidad de Texas es capaz de detectar si la comida está podrida, pero ¿no sería mejor fiarnos de nuestra propia nariz?

Investigadores de la Universidad de Texas han creado una nariz artificial, que nos avisa si la comida está podrida.

Alguna vez en nuestra vida hemos cogido algo de la nevera sin saber muy bien su estado. Tal vez somos de los que no les gusta tirar la comida y acabamos con diarrea, o tal vez preferimos no arriesgarnos incluso si la comida lleva poco tiempo guardada. O puede que busquemos a una cobaya humana para que la pruebe.

El caso es que pronto podremos dejar de ponernos en peligro (o a nuestros allegados), gracias a dispositivos capaces de detectar las pistas que indican que no deberíamos comernos ese trozo de lasaña que lleva ahí desde hace dos semanas.

Cómo funciona la nariz artificial que dice si la comida está en mal estado

Esta “nariz artificial” ha sido desarrollada por Guihua Yu, profesor de la Universidad de Texas; su objetivo era crear un dispositivo con unos costes contenidos que fuese capaz de detectar el deterioro de los alimentos. Para ello, lo vital era que el dispositivo se pudiese usar en conjunción con un smartphone; es algo que ya tiene todo el mundo, y tiene la potencia necesaria para interpretar los datos obtenidos.

Así que el dispositivo en sí parece muy simple; consiste en unos pequeños sensores de gas, que son altamente sensibles a aminas biógenas, los compuestos nitrogenados que se expulsan cuando las bacterias descomponen la comida. Por eso, podemos decir que este dispositivo es una “nariz artificial”, ya que “huele” la comida para saber si está mal.

Estos sensores están integrados en una etiqueta NFC, como muchas de las que ya se usan a diario en tiendas y comercios; esa es la clave, porque probablemente nuestro smartphone es compatible con NFC y de obtener los datos que han registrado los sensores.

Una app en el smartphone se encarga de comrpobar los niveles de gases, y de avisarnos si la comida se encuentra en mal estado. En las pruebas, se centraron en detectar carne en un ligero estado de descomposición, uno de los ejemplos más difíciles de detectar pero al mismo tiempo uno de los más dañinos.

Después de colocar las etiquetas cerca de la carne a una temperatura de 30º C, los sensores funcionaron perfectamente y el smartphone mostró el mensaje de aviso. Un detalle importante es que el móvil tiene que estar en el rango de NFC, unos 10 centímetros; si no, no recibiremos el mensaje.

¿Necesitamos que el móvil nos diga que la comida está mala?

El sensor ha sido desarrollado tanto para negocios como para uso particular, por ejemplo, para integrarlo en nuestras neveras. Es lo suficientemente capaz y no es muy caro, pero tiene el inconveniente de que es demasiado sensible; puede que de lugar a falsos positivos. La presencia de esos gases no implica al 100% que la comida esté podrida, y mucho menos si el sensor es capaz de detectar hasta la más mínima presencia.

Por eso el temor es que pueda traducirse en más comida en buen estado tirada a la basura. Hasta que no se solucione esto, probablemente no lo veremos a la venta.