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Hashtags de catástrofes para promocionar productos, qué bajo hemos caído

Hashtags de catástrofes para promocionar productos, qué bajo hemos caído

Las redes sociales son un buen escaparate para promocionar productos... excepto cuando se usan hashtags de catástrofes y sucesos horribles.

Los seres humanos no somos perfectos. Cometemos errores, y aunque hay personas mejores o peores, siempre cometemos fallos que pueden ser comprensibles. Cuando estos fallos involucran a sucesos problemáticos como catástrofes, son todavía peores. Pero cuando estos además intentan promocionar productos, la dignidad cae hasta límites insospechados.

La publicidad es algo que atañe a todos, y aunque pueda sonar impresionante (en el peor sentido de la palabra) que alguien busque publicidad en base a estos sucesos, es algo real y que debemos parar. Porque el ser humano, como decimos, no es perfecto. Pero una cosa es ser imperfectos, y otra diferente es caer muy, muy bajo.

Hashtags de catástrofes en forma de publicidad: la peor faceta de las redes sociales

Hashtags de catástrofes para promocionar productos, qué bajo hemos caído

Estas semanas hemos estado presenciando los incendios sucesivos que han ido ocasionándose en Estados Unidos, concretamente en California y en sus zonas noroeste y suroeste. En las redes se ha habilitado un hashtag, por lo menos en Instagram, que reza #malibufire. En este incendio tan masivo han muerto 84 personas, una cifra desgraciadamente alta.

Estos hashtags se suelen usar para contactar con familias en peligro, pedir ayuda y difundir con la mayor celeridad posible las noticias y actualizaciones del suceso en cuestión. Pero diversos influencers y empresas están usando este hashtag para hacer publicidad de sus productos sin descaro alguno. He aquí un ejemplo.

A esto se le suma también el uso de hashtags adicionales como #californiafires y alrededor de unos 19 hasthags que si bien no tienen que ver con el incendio, contienen la palabra “california”. Es lógico pensar que si buscamos por “california” en Instagram, puedan aparecernos estos productos. Ya no estamos hablando de que se use un hashtag específico para una catástrofe: se usan todos los posibles para aprovechar la corriente de gente que está atento a esto.

Hay más ejemplos. Una empresa dedicada al cuidado de la piel, @veridattacollection también publicó una leyenda junto a la etiqueta #malibufire que dice que “los fuegos de Malibu me cambiaron la vida”, al tiempo que se vinculaba a un fotógrafo y la cuenta de la marca de la empresa en la publicación.

Esto no es nuevo, ya que usualmente en Twitter e Instagram se usan hashtags dedicados a ataques terroristas o a catástrofes naturales para promocionar y vender productos. Podríamos pensar que en una sociedad dedicada a la publicidad de consumo como Estados Unidos esto es normal y no nos afecta, pero nada más lejos de la realidad.

Hashtags de catástrofes para promocionar productos, qué bajo hemos caído

Por ejemplo, el 19 de septiembre del año pasado un terremoto asoló México, provocando más de 300 muertes y una cifra todavía mayor tanto de destrozos como de víctimas heridas. Al ser un país hispanohablante, la mayor parte de la comunidad que se pronunció al respecto por las redes era hispanohablante (valga la redundancia) y los hashtags referentes al terremoto fueron usados también para promocionar productos.

Por ejemplo, el famoso y polémico youtuber Dalas Review, o Daniel Santomé usó el terremoto para subir un vídeo y promocionar un acto en la ciudad afectada, además de para ganar publicidad y generar polémica. También lo usó para acusar a sus seguidores de llevarle por el camino de las polémicas, algo que por motivos más que obvios tiene un transfondo muy poco ético.

Necesitamos mecanismos para evitar estas cosas…

Hashtags de catástrofes para promocionar productos, qué bajo hemos caído

Es esperable que la gente tenga tan pocos escrúpulos para vender cosas que aproveche estas situaciones. Esto no quita que deban implantarse mecanismos para evitarlo. Las redes sociales se han convertido en un método eficaz y veloz para transmitir noticias gracias al boca a boca y aunque eso entrañe que la información se corrompa por el camino, es vital que corra la mayor cantidad de esta posible, sobre todo en situaciones de máxima tensión.

Ya no es por el hecho de que esto sea un acto abyecto que muestre la crueldad e insensibilidad de ciertas empresas; es por el simple hecho de que no se pueden obstruir canales de información con publicidad. Por ética, por responsabilidad y porque es razonable pensar que si ha habido una catástrofe de grandes magnitudes no se van a parar a compartir o a comprar un producto.

Estas redes necesitan un mecanismo para identificar posts de Instagram, tweets de Twitter y demás que vean la publicidad y el uso de estos hashtags y se castigue duramente, bien eliminando el tweet o post o bien sancionando a la cuenta impidiéndole postear o compartir cosas de este estilo durante un tiempo determinado.

… aunque son difíciles de implementar

Hashtags de catástrofes para promocionar productos, qué bajo hemos caído

El gran problema de estas redes es que al igual que en estos casos las fake news proliferan sobremanera, el caos generado por estas catástrofes es abismal. Controlar la afluencia de contenido referente a esto podría ser un trabajo inmenso, y que provocara falsos positivos que obstruyeran la información.

Además, al igual que se regula la publicidad, debería regularse todo aquel contenido que más que incitar a beneficiar a la información, quiera desprestigiarla. Por ejemplo, el racismo en ataques islamistas, la carga ideológica que provoca acusaciones infundadas a gobiernos y políticos en ciertas catástrofes naturales, etcétera.

Por último, esto choca frontalmente con la libertad de expresión, ya que todos tenemos derecho a decir lo que queramos por Twitter e Instagram siempre y cuando esto no sea constitutivo de delito hacia una institución o a otras personas. Por lo tanto, es difícil y polémico implementar estos sistemas, además de que chocaría principalmente con el propósito de su inclusión. Por ahora, lo que podemos hacer es aprender como seres humanos a tener empatía y dejar este tipo de prácticas a un lado. Aunque esto costará más de la cuenta visto lo visto.