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Un kilogramo ya no es un kilogramo: qué significa y en qué te afecta

Un kilogramo ya no es un kilogramo: qué significa y en qué te afecta

El nuevo kilogramo ya ha sido decidido por la comunidad internacional, un cambio que es muy importante y al mismo tiempo inconsecuente.

Las unidades de medida son de esas cosas que simplemente aceptamos cuando somos pequeños y que no nos volvemos a preguntar. Si una receta nos pide 20 gramos de azúcar, sabemos a qué se refiere. Sabemos cuantos kilos de pechugas de pollo tenemos que pedir en la carnicería. Pero, ¿qué es exactamente un kilo? ¿Cómo hemos decidido que vamos a usar esa medida? Y sobre todo, ¿Qué pasa cuando la medida cambia?

¿Cuánto es un kilogramo?

Todas estas preguntas vienen por la noticia de ciencia de la semana: el kilogramo ha sido redefinido; ya no será lo mismo que llevas toda tu vida usando. Claro, que eso no significa que tu vida diaria vaya a cambiar mucho por esto. Por que total, ¿acaso sabías antes qué era un kilo?

Puede que conozcas las definición clásica del kilogramo, que es la masa de un litro de agua en su punto de congelación; el pequeño problema es que esa definición cambia dependiendo de dónde vivas, porque la densidad del agua cambia según la presión. Y por supuesto, está la cuestión de que tiene que ser agua pura (destilada).

Por todo esto, desde 1889 la comunidad internacional se puso de acuerdo, cogió un cilindro de platino, y dijo que a partir de entonces, eso era un kilogramo. (Es más complicado, pero ya me entendéis).

Y es que, por si no te has dado cuenta, las unidades de medida que usamos a diario son arbitrarias. Hay motivos concretos para usarlas, claro; pero en muchas ocasiones es una simple cuestión de ponerse de acuerdo y que todo el mundo las use. Incluso hay veces que no todo el mundo está de acuerdo y usa otras medidas (como la libra que siguen usando en el sistema imperial).

El cilindro que definirá el kilogramo durante 130 años

Lo cierto que, a la hora de la verdad, nadie usa ese cilindro para pesar nada; cada cierto tiempo se comparan las copias realizadas alrededor de todo el mundo para ver si siguen siendo válidas, pero ya está.

Por lo tanto, los científicos del XIX podrían haber cogido cualquier otra cosa para representar el kilogramo. Lo importante no es “qué es un kilogramo”, porque el “kilogramo” es un concepto creado por los humanos; sino contar con una referencia que todos los seres humanos entiendan y puedan usar.

Y en ese sentido, hay que decir que aquel cilindro metálico ha cumplido su labor, pero con sus tropiezos. Y es que el cilindro de platino original ha perdido peso en el último siglo; comparándolo con sus copias, se calcula que ha perdido unos 50 microgramos. Vale, el frutero no te va a estafar con una diferencia como esa, pero es una cifra que puede echar por tierra muchos experimentos científicos.

De ahí la motivación para crear una nueva definición de kilogramo, una que no dependa de un objeto concreto y que pueda ser reproducida en cualquier parte del mundo. Y después de mucho trabajo, la Oficina Internacional de Pesas y Medidas ha anunciado que ya tiene esta definición.

El nuevo kilogramo no se define por un objeto físico, sino por una equación con la Constante de Planck (h); es muy usada en física cuántica al ser la menor cantidad de energía posible. Por lo tanto,  la unidad será definida en base a una corriente eléctrica y un voltaje.

En realidad este es un cambio que los científicos llevan un tiempo queriendo implementar. Pero hasta ahora la tecnología no era capaz de medir la constante de Planck con la suficiente precisión.

Cómo nos afecta el nuevo kilogramo

Este cambio es importante, porque supone que todas las medidas internacionales estarán basadas en constantes presentes en la naturaleza; y no porque un grupo de gente haya apuntado a algo con un dedo. Pero sobre todo, será importante porque tendremos una manera de reproducir la medida exacta del kilogramo en cualquier sitio.

nuevo kilogramo

Todo esto suena increible, pero la verdad es que cambian menos cosas de lo que podrías pensar. Las calibraciones ahora se harán con la llamada “balanza de Watt”, capaz de medir masas de manera precisa con la corriente eléctrica y el voltaje. Para los científicos, el cambio es mínimo pero necesario en sus cálculos. El nuevo kilogramo entrará oficialmente en vigor el 20 de mayo de 2019.

Y para la persona de a pie, el cambio es simplemente inexistente. La diferencia es tan pequeña que realmente no afectará a nuestro día a día. A todos los efectos, el kilogramo sigue siendo el mismo para la inmensa mayoría de personas.

Lo que no quita que este no sea un importante avance científico, sobre todo por los acuerdos que han sido necesarios para llegar a esto. También por el simbolismo de dejar de usar una medida del siglo XIX, y empezar a usar una nueva que sólo ha sido posible con las nuevas tecnologías.