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El primer avión silencioso, sin partes que se muevan ni emisiones, vuela por primera vez

El primer avión silencioso, sin partes que se muevan ni emisiones, vuela por primera vez

Investigadores han creado el primer primer avión silencioso y sin emisiones, un prototipo basado en la propulsión de iones.

En Omicrono hablamos mucho de cómo los coches eléctricos pueden cambiar el transporte tal y como lo conocemos; pero la verdad es que no es el único tipo de transporte que debe cambiar.

Ya hay muchas mentes pensantes que han puesto a los aviones en el punto de mira. Es normal. Son muy contaminantes, consumiendo decenas de miles de litros de combustible en cada viaje. También son muy ruidosos, algo que cada vez notan menos los pasajeros gracias a las mejoras implementadas; pero que se nota cuando un avión pasa por encima tuya.

Aún queda mucho para que todo esto cambie. Pero en el MIT pueden haber dado con la clave para la próxima evolución del avión, con el desarrollo de un avión sin partes que se mueven; más aún, ya han conseguido que vuele.

El primer avión silencioso y sin emisiones

Este es el primer avión capaz de volar sin partes que se muevan; eso implica que no tiene motores de reacción ni nada similar que impulse al avión. En vez de eso, el concepto está basado en la idea de la propulsión iónica; gracias a lo cual es capaz de volar sin producir ruido ni emisiones, de manera completamente limpia.

La clave en esta propulsión iónica está en una serie de electrodos dispuestos de manera horizontal por todo el avión, conectados a una batería y a un convertidor. El sistema funciona aplicando unos 20.000 voltios de electricidad en la parte delantera del avión, y otros 20.000 voltios negativos en la parte trasera (más pequeña y en forma de ala), creando una diferencia de 40.000 voltios.

Los electrodos frontales provocan que moléculas de nitrógeno pierdan electrones, obteniendo carga positiva; gracias a eso, son atrapados por los electrodos traseros, que están cargados negativamente. El viaje del ión de nitrógeno a lo largo del avión mueve las moléculas de aire que se encuentra; y así el avión es capaz de conseguir sustentación, o “lift”.

Sí, básicamente estás usando moléculas cargadas para empujar las moléculas de aire y así conseguir altura. Un proceso que no emite contaminante alguno y que es completamente silencioso; una vez que los iones de nitrógeno llegan a los segundos electrodos, pierden la carga positiva.

El potencial es tremendo, aunque es evidente que aún queda mucho trabajo. El prototipo tiene una envergadura de menos de 5 metros y pesa sólo 2,3 kg; pero sus creadores ya imaginan cómo esta tecnología podría integrarse en un avión normal.

Por ejemplo, instalando los electrodos en las propias alas del avión; variando la carga, también se podría controlar el avión. Y además de en aviones, también se podría usar en drones. Aunque el equipo primero se centrará en mejorar la aerodinámica y en integrar las partes necesarias en el propio avión.