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Una sonda de la NASA descubre indicios de agua en un asteroide

Una sonda de la NASA descubre indicios de agua en un asteroide

La sonda OSIRIS-REx ha descubierto indicios de presencia de agua en un asteroide, lo que podría revelar más detalles del viaje del líquido por el espacio.

¿De dónde viene el agua de la Tierra? ¿Cómo es posible que los mares ocupen la mayor parte de la superficie del planeta? Hay muchas teorías, y una de las más interesantes es que el agua vino en asteroides y cometas que colisionaron contra nuestro planeta hace ya miles de millones de años.

Hay ciertos inconvenientes para esta teoría, pero hay descubrimientos que la apoyan. Ahora la sonda OSIRIS-REx ha confirmado la presencia de agua en un asteroide que está a a 2,2 millones de kilómetros de la Tierra; un logro que puede ayudarnos a comprender mejor el viaje del agua por el espacio.

El asteroide se llama Bennu, y fue en 2016 cuando la NASA lanzó la sonda OSIRIS-REx con un cohete Atlas V, para estudiarlo al detalle; el viaje ha durado más de dos años, pero finalmente el pasado 3 de diciembre la sonda se encontró con el asteroide.

La NASA descubre agua en un asteroide

Durante estos días, la sonda ha tenido tiempo para realizar las primeras mediciones con la gran variedad de instrumentos que lleva a bordo, que le permiten realizar análisis químicos, identificar compuestos orgánicos y hacer barridos de rayos X. Los primeros resultados que la NASA ha hecho públicos muestran indicios claros de la existencia de agua en el asteroide.

Eso no significa que Bennu esté lleno de lagos o ríos; ya que es demasiado pequeño (490 kilómetros de diámetro) como para mantener el agua en estado líquido en su superficie. Lo que se ha descubierto es la presencia de moléculas hidróxilas, compuestas de moléculas de oxígeno unidas con átomos de hidrógeno. La teoría es que el agua está presente en depósitos de arcilla distribuidos por toda la superficie.

Pero, ¿cómo llegaron esas moléculas ahí? Para la NASA, este descubrimiento reafirma la sospecha de que Bennu es un asteroide que viene de un cuerpo celeste mucho más grande con presencia de agua; un posible impacto con otro asteroide habría separado este trozo que ahora conocemos como Bennu, y el agua se habría juntado con la tierra para formar barro.

Este es sólo el principio de la misión para la OSIRIS-REx, y las próximas pruebas pueden revelar mucho más. Especialmente porque el plan es que la sonda recoja muestras de la superficie y las envíe de vuelta a la Tierra. Esta será la primera vez que se intente la recuperación de muestras desde un asteroide. La sonda obtendrá unos dos kilogramos de material y lo enviará a la Tierra en una cápsula, que debería llegar en 2023.