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Científicos usan ADN para el juego de tres en raya más pequeño del mundo

Científicos usan ADN para el juego de tres en raya más pequeño del mundo

El juego de tres en raya más pequeño del mundo ha sido jugado con hebras de ADN, gracias a una nueva técnica para cambiar su estructura.

Hasta los mejores investigadores del mundo necesitan un respiro, y pasar el rato con algún pasatiempo; claro, que como han demostrado en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), sus pasatiempos son algo más especiales, aunque estemos hablando de un simple juego de tres en raya.

Sí, el tres en raya, o tres en línea, uno de los juegos más sencillos que puedes disfrutar con otra persona, ahora está a nanoescala; todo gracias a una nueva técnica para dar formas a estructuras a base de hebras de ADN. Es un proceso conocido como “origami de ADN”, por aquello de la inspiración oriental.

El origami de ADN se aprovecha de que las moléculas del ADN (o bases) tienden a emparejarse las unas con las otras; la adenina (A) y la timina (T) se asocian fácilmente, así como la guanina (G) y la citosina (C). Por lo tanto, es relativamente sencillo crear estructuras usando estas bases como uniones; sólo hay que crear secuencias de ADN, hebras, que sean pareja, modificando la forma cambiando las bases o añadiendo otras.

El juego de tres en raya más pequeño del mundo

Aunque se ha avanzado mucho en el origami de ADN, aún tenía una gran desventaja: una vez que se forma una pareja, no se puede cambiar. Así que una estructura siempre mantendrá la forma, “bloqueada” por así decirlo. El gran avance que han conseguido en Caltech ha sido desarrollar una técnica para cambiar la forma de una estructura de ADN ya formada.

(Caltech)

Para ello, se han centrado en que no todas las parejas de hebras son iguales; hay algunas que se emparejan mejor que otras, dependiendo de cuántas bases emparejadas tengan. La técnica, llamada “reemplazo de hebra”, consiste en presentar una hebra que sea más favorecedora para sustituir a otra; por ejemplo, una hebra en la que seis de ocho bases sean pareja será más estable que una hebra en la que sólo sean cinco las bases que hagan pareja.

(Caltech)

Basándose en eso, pueden intercambiar las hebras y formar nuevas estructuras. Y para demostrarlo, qué mejor que hacer un juego de tres en raya a nanoescala. Los investigadores crearon nueve fichas en blanco, a las que añadieron fichas con formas X y formas O, cambiando la estructura de la ficha inicial. Cada nueva ficha es una mejor pareja que la anterior, por lo que pueden cambiar la estructura.

Eso sí, si creías que este iba a ser tu nuevo pasatiempo, será mejor que tengas mucho tiempo libre que perder; la partida duró nada menos que seis días. Y si te lo estabas preguntando, al final ganó el jugador con la X. Claro, que el juego es lo de menos; este avance demuestra que es posible cambiar estructuras de ADN, algo que podría ser muy útil para crear pastillas a nanoescala que se abran en el momento preciso para soltar el medicamento, o para llevar moléculas de un punto a otro.