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Si tapar la cámara del portátil nos protege, ¿por qué no tapamos la del móvil?

Si tapar la cámara del portátil nos protege, ¿por qué no tapamos la del móvil?

Solemos tapar la cámara del portátil para evitar que nos espíen por Internet. Pero entonces, ¿por qué no lo hacemos con la del móvil?

En mi corta vida creo que he visto muchos portátiles, ya sea antiguos o nuevos. Pero curiosamente, tapar la cámara del portátil es una práctica muy usual entre sus dueños, y creo que los portátiles que he visto sin una cinta en la lente los puedo contar con los dedos de la mano.

No es para menos, no nos malentendáis. Es razonable, se han dado casos multitudinarios de hackers que secuestran estas cámaras incluso sin mostrar que la cámara está en uso dando lugar a casos realmente estrambóticos. Pero siendo todavía más razonables, ¿por qué no lo hacemos con el smartphone?

Voy a más. ¿Por qué no hacemos esto con nuestro móvil si somos mucho más susceptibles de ser pillados in fraganti en nuestro entorno personal que si usáramos la cámara del portátil? Esto ya se ha intentado, pero por varias razones esto no se ha popularizado.

Sí, hay soluciones para quienes quieren ocultar la cámara de su móvil

 

Los fabricantes no se han parado mucho en este tema. Este tipo de soluciones existen, pero usualmente están destinadas para móviles como iPhone o dispositivos que tengan una gran fama. No es normal verlos y de hecho ver uno es una rara avis. Pero, ¿por qué?

Un ejemplo es el protector de pantalla PanzerGlass CamSlider, un protector que se coloca en el dispositivo de tal forma que una pestañita quede justo por encima de la cámara. Si queremos usarla, deslizamos la pestañita de tal forma que la cámara quede al descubierto. Si no, volvemos a deslizar y ocultamos la cámara.

Si tapar la cámara del portátil nos protege, ¿por qué no tapamos la del móvil?

EyePatch

La forma más común es esta, ya que no es cómodo incluir una pieza de plástico de ese “tamaño” en un teléfono. Pero como decimos, hay unas pocas de estas soluciones en Internet y no son lo más cómodo del mundo que se diga. La clave está en la ocultación de la cámara ya que, por mucho que sea hackeada, no podrá ver a través de un trozo de plástico.

¿Pereza o falta de casos?

Si tapar la cámara del portátil nos protege, ¿por qué no tapamos la del móvil?

Razonemos por un momento el por qué de este fenómeno. Como decimos, es muy usual que un usuario de portátil tape la cámara bien con cinta, bien con una solución hecha por él al estilo de las fundas que hemos visto, etcétera. Incluso Huawei ha tomado nota de esto y ha ocultado la cámara delantera dentro del portátil, de modo que sobresale sólo si tú la quieres usar.

Pero claro, volvemos a lo mismo; en un PC, usualmente (y dejando de lado ciertas cochinadas) navegamos por Internet y aunque estamos en un entorno familiar, podemos estar en una zona con mucha gente, o directamente puede que no ofrezcamos nada interesante para un hacker. Sin embargo en un móvil estamos expuestos todo el rato. Miramos el teléfono a todas horas y lo tenemos mucho más a mano, integrado en nuestra privacidad. ¿Quién no se va a la cama y mira el móvil un rato antes?

Hay varios factores para entender esto, y el primero es el de la pereza. Si nos fijamos en los Xiaomi Mi MIX de primera y segunda generación, uno de sus mayores fallos era el tener que girar el teléfono para hacerse un selfie. Si ese simple gesto es un fastidio para la gran mayoría de humanos, imaginaos el tener que estar todo el rato deslizando una pestañita para simplemente usar la cámara y más si somos de hacernos muchas autofotos.

Si tapar la cámara del portátil nos protege, ¿por qué no tapamos la del móvil?

Otro importante detalle es que un móvil y un PC no tienen la misma seguridad. Obviamente los dos dispositivos son propensos a recibir ataques e incluso con todos los avances que hemos tenido en el campo de los segundos seguimos viendo métodos estúpidamente eficientes para poder secuestrar el teléfono de alguien.

Pero no es lo mismo. Mientras que en un PC con una seguridad relativamente baja se puede hackear la cámara hasta el punto de que pueda funcionar sin que el usuario se entere, en el móvil no es tan fácil. Tanto iOS como Android están preparados para este tipo de casos y si ya de por sí es difícil colar un virus en estos sistemas, que se apropien de la cámara sin que el sistema o nosotros nos demos cuenta es todavía más complicado si cabe.

Y no es para menos. Google lanza parches mensuales de seguridad para ajustar las brechas de Android y la comunidad siempre está pendiente de que haya agujeros de esta índole para reportar a la gran G y que los solucione. Apple no se esconde en su compromiso con la seguridad y parte de por ello su sistema es tan cerrado y hermético, de tal forma que sea sólo el usuario el que sea capaz de hacer lo que él quiere que haga el teléfono.

A esto se le une la falta de casos. Hemos visto una y otra vez casos graves de hackeos a personas a través de webcams y cámaras de portátiles, pero no demasiados (por no decir muy pocos sueltos) de esta clase. De hecho, los pocos que se reportan eran poco sutiles y las víctimas se daban cuenta rápidamente por los problemas que daban los teléfonos.

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No hay que ser paranoico: disfruta de tu móvil (con seguridad)

Si tapar la cámara del portátil nos protege, ¿por qué no tapamos la del móvil?

Siendo absolutamente objetivos, las probabilidades de que sufras un ataque de esta índole en tu teléfono son casi inexistentes. Sí, se han de tomar medidas de seguridad como frecuentar sitios web seguros, no dar tus contraseñas, ser parco con los datos que aportamos en las redes, etcétera. Pero respecto al teléfono móvil, es mejor que lo disfrutes.

El caso del PC, a nivel personal, me parece razonable. La seguridad en los ordenadores aún deja que desear en según qué sistemas operativos y con nada que nos despistemos podemos sufrir un caso así. Pero nadie te va a hackear el teléfono simplemente por hacerte selfies o por subir fotos a las redes sociales. Solamente hay que tener precaución con lo que hacemos, ya está.

Además, no tiene mucho sentido gastarse varios cientos de euros (o miles si quieres lo mejor) en un dispositivo que será el centro de tu vida diaria que te de unos buenos resultados fotográficos. Mientras no pases por terrenos abruptos, no tendrás problema. Y mientras no le pongas un trozo de cinta americana a la cámara frontal de tu móvil, todo irá bien…