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La agonía del Taxi y la crónica de una muerte anunciada

La agonía del Taxi y la crónica de una muerte anunciada

El taxi lleva en una batalla contra las empresas VTC mucho tiempo. Muchos indicios llevan a pensar que la agonía del taxi desembocará en su muerte.

La revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos ha cambiado la forma de actuar en la mayoría de sectores. El funcionamiento de la industria, el comercio, las comunicaciones y el empleo en general no tienen nada que ver con lo existente hace apenas un par de décadas.

Como es lógico, los sectores del automóvil y de los transportes también están ante un cambio de paradigma. Un cambio que no todos aceptan de buena gana, como en el caso del sector del Taxi. Los taxistas llevan semanas de huelga; pero, ¿tienen lógica sus argumentos y exigencias?

Los Taxis son el pasado, aunque aún no lo sepan

El mundo es una mole en constante cambio, lo que ayer era la moda, hoy está desfasado. Que se lo digan a las cabinas telefónicas, elementos imprescindibles en la vida de muchas personas hasta que aparecieron los teléfonos móviles. Dispositivos que mejoran con creces las prestaciones ofrecidas por una cabina telefónica. Ahí radica la esencia del progreso, cambiar para mejorar nuestras vidas.

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En este sentido, los taxis han aguantado muchas décadas acaparando un sector, su sector; sin embargo, su fin está más cerca que nunca. Aunque los taxistas se nieguen a aceptar su derrota, lo cuál es encomiable, ésta llegará. No sabemos si será en un año, en cinco o en diez, pero, de lo que estamos seguros es que la tecnología arrasa con todo.

Lo realmente sorprendente es que los taxis aún existan tras la llegada de VTC’s como Uber o Cabify. Estas compañías ofrecen un servicio de mayor calidad que el taxi y, lo más llamativo, ¡mucho más barato! Sin duda, la existencia del taxi denota una posición de poder que nunca le debería haber sido otorgada. ¡Qué fácil es darlo y qué difícil quitarlo!

El monopolio que abusa de su poder

Cualquier colectivo tiene el derecho de luchar y protestar por sus condiciones, negarlo sería hacer caso omiso de la libertad misma. Pese a ello, los taxistas emplean unos argumentos bastante discutibles.

Echar la culpa a los VTC de los problemas de los taxistas es el primer y gran error. Esta forma de pensar no es nueva, por desgracia el ser humano tiende a mirar al vecino en vez de atender a su propio ombligo.

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Que los taxistas se han acomodado es un hecho. Hasta hace nada éstos contaban con el monopolio, lo que resultó en que muchos de ellos dejaron de prestar sus servicios con rectitud. Como es lógico, no podemos generalizar; pero, cualquiera que haya cogido taxis habitualmente habrá sufrido algunos de estos abusos.

Uno de ellos es el manejo de las tarifas a su propio antojo, llegando a inventarse suplementos aprovechándose del desconocimiento de los turistas que aterrizan en Barajas. Los ciudadanos de España también han sufrido algunas de estas triquiñuelas; como buenos conocedores de las calles, algunos taxistas dan vueltas imposibles con tal de engrosar el taxímetro.

Saber el precio del trayecto por anticipado

Cada uno tendrá su opinión respecto a este tema. Las experiencias personales con taxis o VTC’s tienen una gran influencia en lo que pensemos sobre ambos colectivos. Desde mi punto de vista, Uber y Cabify ofrecen un mejor servicio y no solo gracias a la tecnología; aunque, empecemos por ella.

Cabify

Si por algo destacan Uber y Cabify es por su inteligencia a la hora de utilizar la tecnología. Desde sus aplicaciones podremos saber cuánto tardará en recogernos el vehículo, el tipo de coche que será y programar recogidas con antelación; pero, si todo esto también es posible desde la app de mytaxi, ¿qué es lo que falla?

El dinero manda y lo mismo ocurre en este caso. Parte del éxito de Uber y Cabify reside en que conoceremos el precio final de nuestro viaje antes siquiera de subirnos. En cambio, en mytaxi no se ofrece información alguna sobre el precio. Un punto a favor para los VTC de proporciones ciclópeas, puesto que a nadie le gusta llevarse una sorpresa al pagar.

Pagar más por menos

Después está la comodidad del servicio en sí. Cualquiera que se suba a un Uber o Cabify por primera vez quedará sorprendido; más si hasta ese momento solo había cogido taxis. Los VTC suelen estar siempre limpios, por dentro y por fuera; además de mantener el clima idóneo dentro del coche. Cabe recalcar que esto también se da en muchos taxis, negarlo sería generalizar el pasotismo de determinados taxistas; simplemente comentar que los VTC suelen tomarse más en serio estos aspectos.

El Español

Uber y Cabify ofrecen una botella de agua a cada uno de los pasajeros, además de preguntar sobre la música que desean escuchar. Pueden parecer nimiedades; sin embargo, hacen que los pasajeros se sientan mucho más cómodos durante su trayecto. En cambio, los taxistas no suelen realizar este tipo de detalles.

El aspecto del conductor también hace la diferencia, los conductores de VTC suelen ir en traje o bien vestidos; mientras que, los taxistas siguen un código libre de vestimenta, lo que puede resultar en una buena o pésima apariencia, depende del caso.

El Español

Todas las características mencionadas van sumando hasta conformar una enorme diferencia entre un servicio y otro. Cualquier taxista debería pensar en mejorar todos estos aspectos a los que tan poca importancia le otorgan, craso error.

Para colmo, coger un taxi suele suponer un coste superior que optar por Uber o Cabify. Vamos, que pagas más por un servicio de peor calidad. Es cuestión de tiempo que los que siguen subiéndose a taxis se pasen al “lado oscuro” de los VTC.

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”

Todos estos aspectos, grosso modo, resumen las diferencias en lo que a servicio se refiere; pero, ¿qué utilizan los taxistas como arma propagandística en su favor? Durante estas semanas hemos podido escuchar diferentes consignas, la más escuchada, con cierto toque dramático, exige que “los VTC paguen los mismos impuestos que los taxis”.  Cualquier persona racional estaría a favor de que ambos paguen lo mismo, sin embargo, ¿pagan menos los VTC?

El Español

Tras las dimensiones que ha alcanzado la huelga, el Sindicato de Técnicos de Hacienda (GESTHA) ha decidido pronunciarse sobre el tema. El Sindicato asegura que los VTC pagan “muchos más impuestos que un taxi”. Y lo más llamativo viene a continuación, los VTC pagan “entre 8 y 14 veces más que un taxi”.

En este sentido, los taxis tributan por módulos (tributación objetiva); mientras que los VTC lo hacen mediante estimación directa. Así, los VTC tributan según el beneficio real que vayan a obtener y los taxis no. En el caso de que un taxi recorra 60 000 kilómetros al año, éste tributará 916 € al año; un VTC que recorra la misma cantidad pagará 8 860 € al año.

Sindicato de Técnicos de Hacienda (GHESTA)

Sí, como lo leen señores. Los taxistas piden que los VTC “paguen impuestos como ellos” cuando son ellos quienes pagan una cantidad irrisoria. Una mentira que se repite muchas veces no se acaba convirtiendo en verdad por mucho que nos duela.

La especulación de las licencias

La proclama de los impuestos es una burda falacia que trata de encubrir sus propios errores. La alusión al tema económico resulta tremendamente deshonesta teniendo en cuenta lo ocurrido desde hace décadas con las licencias.

En un principio, las licencias para taxi tan solo valían unos miles de euros. Una vez las Comunidades decidieron cerrar la venta de licencias, muchos taxistas aprovecharon para especular y elevar los precios de las licencias hasta niveles absurdos.

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Actualmente, las licencias pueden alcanzar perfectamente un precio de 250 000 euros. Si algunos llegaron a adquirir licencias por miles de euros, imagínense el beneficio al revenderlas a dicho precio. Eso sin tener en cuenta las ganancias que hayan ido acumulando con el paso de los años resultado de ofrecer sus servicios.

También hay taxistas que cuentan con varias licencias y empleados que conducen los taxis por ellos. Tengo constancia de casos cercanos en los que el conductor se queda con un tercio de las ganancias; mientras que el dueño de la licencia obtiene el resto sin mover un dedo. Es una situación cuando menos curiosa teniendo en cuenta que otra de las consignas de los taxistas consiste en “defender” a los “explotados” conductores de VTC.

Pxhere

Entre impuestos y las licencias, parece que algunos taxistas han disfrutado de unos tiempos de bonanza económica. Ahora, parece que sus ansias de quedarse con todo el pastel han recaído sobre los VTC. Cada taxista que les adelanta piensan en que ese dinero podría haber acabado en las arcas de su poderoso monopolio.

Los coches autónomos están a la vuelta de la esquina, y la tecnología es un gigante que arrolla con todo a su paso.

La crónica de una muerte anunciada

El taxi ha olido la muerte y en vez de intentar aprovechar la tecnología para adaptarse a nuestros tiempos ha optado por el camino fácil: intentar eliminar a sus rivales directos. Lo peor de todo es que para ello han recurrido a acciones muy cuestionables. Tanto en Madrid como en Barcelona han tenido lugar trifulcas que no son propias del mundo civilizado en el que vivimos. Personas destrozando VTC’s con conductores en su interior e incluso pasajeros. Las redes sociales se han llenado de imágenes que no solo afectan al sector del taxi en general, sino también a aquellos compañeros que prefieren dialogar.

Por otro lado, en diversas ocasiones han cortado el tráfico en diversas ciudades, lo que ha contribuido a que muchos se posicionaran del lado de los VTC de inmediato. Los taxistas tienen derecho a ejercer huelga si así lo desean, como en cualquier otro sector; sin embargo, hacerlo condicionando al resto de ciudadanos no es del agrado de nadie. Que se lo digan a aquellos que no pudieron ir a trabajar.

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