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Abejas y peces se comunican entre si gracias a unos robots intérpretes

Abejas y peces se comunican entre si gracias a unos robots intérpretes

Animales de distintas especies se comunican gracias a robots diseñados por científicos para imitar su comportamiento y enviarlo por la red.

La tecnología puede servir para unir al mundo. Personas en puntos opuestos del globo ahora se pueden comunicar con un click. Encontrar información sobre cualquier cultura es tan fácil como introducir su nombre en un buscador. Y con un toque, podemos traducir prácticamente todos los idiomas usados en el planeta.

Sí, el mundo de Internet es un mundo conectado, entre personas que, de otra forma, nunca se habrían conocido. Pero como un experimento del laboratorio de biorobótica de la Ecole Polytechnique Federale en Lausana demuestra, la tecnología no solo es capaz de conectar culturas, sino incluso especies diferentes. El experimento ha conseguido que un grupo de abejas y otro grupo de peces se comuniquen entre sí como si perteneciesen a la misma especie.

Animales de distintas especies se comunican usando robots

Esta investigación en realidad es la continuación de otra de 2017, en el que un equipo suizo consiguió crear un pez robótico que se comportaba de manera lo suficientemente realista como para integrarse en un banco de peces. El impostor incluso consiguió convertirse en el líder del grupo, dirigiendo al resto por donde quería.

Este ya fue un logro interesante, pero el nuevo experimento le dio un giro de tuerca: ¿y si el robot estuviese siendo controlado, no por un ordenador sino por miembros de otra especie? Aquí es donde entra una colonia de abejas en Austria, que también tienen un robot capaz de comunicarse con ellas. Pero, ¿qué pasa si conectamos ambos robots? Esa es la loca idea del experimento.

Cada sistema monitorizó a los animales que se acercaban al robot, analizando sus movimientos y acciones. En el caso de los peces, analizaron las aceleraciones, vibraciones y el movimiento de las colas, que usan para comunicarse entre sí cuando están en un banco. En el caso de las abejas, se fijaron en las vibraciones de las alas, los cambios en la temperatura corporal, y el movimiento que producían en el aire.

Los robots hicieron de “intérpretes” de estas comunicaciones, creando una comunicación entre ambas comunidades; y todo eso, pese a pertenecer a especies diferentes y estar a 700 kilómetros de distancia. Pero, ¿realmente se pudieron comunicar?

Un avance que nos puede ayudar a comprender mejor a los robots

Inicialmente, estas comunicaciones fueron “caóticas”, y no parecía que realmente fuese posible que se entendiesen. Sin embargo, poco a poco los animales empezaron a entenderse, y unos 25 minutos después los dos grupos ya estaban sincronizados, moviéndose de manera similar. Los peces empezaron a nadar en círculos en sentido antihorario, al igual que las abejas, que empezaron a volar alrededor del robot.

Según los investigadores, esto demuestra que los robots actuaron de intérpretes y ayudaron a los animales a llegar a la misma decisión, en este caso, moverse de una manera concreta. Si es cierto, podría ser un gran paso en la comunicación entre especies, y en el futuro podríamos traducir y comprender mejor el comportamiento animal y cómo interactúan con el ecosistema. Lo que a su vez, puede ayudar en su protección y conservación.