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Análisis Lenovo Yoga Book C930: la magia de tener dos pantallas en un ultraportátil

Análisis Lenovo Yoga Book C930: la magia de tener dos pantallas en un ultraportátil

Probamos el Lenovo Yoga C390, un ultraportátil con dos pantallas que abre la puerta a un nuevo mundo, pero ¿es uno en el que merece la pena estar?

Es muy fácil ver la situación del mercado de portátiles y pensar que “está todo inventado”. Un portátil es un portátil, y aunque constantemente aparecen modelos cada vez mejores, son sólo eso, mejores, no revolucionarios. Nadie quiere reinventar la rueda, y con razón; las raras ocasiones en las que se ha intentado, no ha terminado bien.

Para alguien que sigue el mercado, y sobre todo para alguien que tiene que escribir de ello, esto puede resultar algo deprimente. Cuando te llega un nuevo portátil para analizar, intentas fijarte en los detalles más nimios, porque sabes que, a la hora de la verdad, son los que decidirán tu opinión. El nivel actual de la industria es muy alto, y prácticamente todos los fabricantes están a la altura; son esas nimiedades las que marcan la diferencia.

Por eso, cuando me llegó una unidad de prueba del nuevo Yoga Book C390 de Lenovo, mis ojos hicieron chiribitas. Con sus dos pantallas, una “normal” y otra de tinta electrónica, del mismo tamaño. Era algo nuevo. Algo que no había probado nunca. Algo que realmente intentaba hacer las cosas de manera diferente. Pero, ¿lo iba a conseguir?

Características técnicas del Lenovo Yoga Book C390

  • Procesador – Intel Core i5-7Y54
    • Velocidad base – 1,2 GHz.
    • Velocidad turbo – 3,20 GHz.
    • Núcleos – 2.
    • Hilos – 4.
    • Memoria caché – 4 MB SmartCache.
    • TDP – 4,5 W.
  • Gráfica
    • Integrada – Intel UHD Graphics 615.
  • Memoria RAM
    • Tipo – LPDDR3 a 1600 MHz.
    • Tamaño – 4 GB.
  • Pantalla principal
    • Tamaño – 10,8 pulgadas
    • Tipo – táctil, compatible con lápiz.
    • Resolución – QHD 2560 x 1600 píxeles.
    • Velocidad de refresco – 60 Hz.
    • Tecnología IPS.
    • Profundidad de color – 8 bits.
  • Pantalla secundaria
    • Tamaño – 10,8 pulgadas.
    • Tipo – táctil compatible con lápiz.
    • Resolución – FHD 1920 x 1080 píxeles.
    • Tecnología de tinta electrónica Mobius.
    • Monocromática
  •  Almacenamiento
    • Tipo – M.2 SSD.
    • Capacidad unidad probada – 256 GB.
    • MicroSD, compatible con hasta 512 GB.
  • Conexiones
    • 2 USB 3.1 Gen1 Type-C.
    • Wi-Fi
    • LTE disponible en el modelo ZA3T0006ES.
    • Lector de tarjetas microSD o SIM en el modelo con LTE.
  • Sonido
    • 2 altavoces.
    • Micrófono.
    • Compatible con Dolby Atmos.
  • Webcam – Calidad HD.
  • Lector de huellas dactilares compatible con Windows Hello
  • Batería – 36 Wh.
  • Dimensiones – 179,4 mm x 260,4 mm x 9,9 mm.
  • Peso – 775 gramos.

Un ultraportátil con dos pantallas, algo más que un bicho raro

Por supuesto, lo primero que llama la atención nada más abrir el Yoga Book C390 es que no tiene una, sino dos pantallas. Estas son las grandes protagonistas del dispositivo sin duda alguna; y son dos motivos tanto para comprar este dispositivo como para no comprarlo. Pero no adelantemos acontecimientos.

Ya hemos visto otros portátiles que han jugado con la idea de una segunda pantalla en el teclado, como el Asus Zenbook Pro 14; pero siempre daba la sensación de no se atrevían a aprovechar todas las posibilidades de este concepto. En cambio, el Yoga Book C390 no tiene reparos en apostar todo por esta idea, hasta el punto de que no tiene teclado físico.

En efecto, este portátil tiene dos pantallas del mismo tamaño, 10,8 pulgadas; de tal manera que, cuando abrimos el dispositivo, podemos usar cualquiera de ellas o las dos al mismo tiempo, dependiendo de nuestras necesidades. Y ahí es donde radica el verdadero potencial de este dispositivo.

Una pantalla para cada propósito

Cada pantalla usa una tecnología diferente. La superior es IPS, mientras que la inferior es de tinta electrónica. Por lo tanto, tienen sus propias fortalezas y debilidades; al usar las dos en un sólo dispositivo, podemos adaptarnos a cada situación o necesidad.

Por ejemplo, la pantalla superior es IPS, y por lo tanto es ideal para disfrutar de contenido como películas gracias a una resolución (2560 x 1600 píxeles) más que suficiente para su tamaño. Como es táctil, y compatible con lápiz (incluido en el paquete), podemos dibujar y escribir con colores.

En cambio, la pantalla inferior de tinta electrónica consume mucha menos energía, es mejor para la vista (por ejemplo, para leer libros electrónicos) y nos permite tomar apuntes y dibujar en blanco y negro. Lo interesante de la segunda pantalla es que es básicamente una multiherramienta, que cambia dependiendo de lo que queramos hacer.

Por defecto, la pantalla inferior cumple las funciones de teclado cuando usamos el dispositivo como un portátil. En la pantalla aparecen las teclas y estas reaccionan a nuestros toques con una animación. Si nos fijamos en la barra superior, veremos botones con los que podremos cambiar a otros modos.

Pantalla como teclado, ¿funciona?

Una gran ventaja respecto a un teclado tradicional es que el del Yoga Book C390 puede cambiar según nuestras necesidades. Por ejemplo, si pulsamos en el pequeño espacio que hay debajo de la barra espaciadora, esta desaparecerá y se convertirá en un trackpad completo, con click izquierdo y derecho incluido. Mentiría si dijera que no probé esto varias veces cuando toqué el dispositivo por primera vez; es una gran idea para aprovechar las posibilidades de tener una pantalla como teclado.

Sin embargo, da la sensación de que se podría haber aprovechado algo más. Por ejemplo, hubiera sido genial que Lenovo nos hubiera permitido cambiar la disposición de las teclas como quisiéramos. Con la disposición que tiene, la tecla Fn está justo donde normalmente está la tecla Ctrl; necesitarás acostumbrarte un poco a ello al principio.

Un teclado en pantalla también se podría haber aprovechado para variar el diseño dependiendo de la aplicación que usemos; por ejemplo, mostrando diferentes diseños de tecla con atajos dependiendo del programa que usemos. La implementación actual no es mala, sólo esperamos que Lenovo explore más las posibilidades en futuras versiones.

Lo que nos lleva al mayor problema de este teclado que, por supuesto, es que es una pantalla. Los problemas habituales de escribir en una pantalla se mantienen aquí; aunque Lenovo ha intentado ofrecer una sensación similar a la de un teclado normal, con la vibración y el sonido (ambos se pueden desactivar y ajustar). Además de implementar animaciones en las teclas cuando las pulsamos, una ayuda visual que se agradece. Pero al final, es lo que es.

Tirarse horas escribiendo con este teclado no es recomendable; aunque también advertimos que las primeras impresiones son peores de lo que realmente es el uso real una vez que te acostumbras.

Bloc de tinta electrónica

La segunda opción, que podemos activar en el menú superior, es la de convertir la pantalla inferior en un bloc de dibujo o notas. La pantalla se convierte en un lienzo en el que podemos dibujar o escribir lo que queramos; tenemos varias plantillas, desde un papel en blanco hasta cuadrículas o reglones.

Pero lo más interesante es que podemos pasar ese contenido a las aplicaciones de Windows que vemos en la pantalla principal. Sólo tenemos que pulsar en el botón de copiar en la pantalla inferior y pegar el contenido en la app que queramos, como un programa de dibujo, por ejemplo. Es tal vez algo decepcionante que lo que dibujamos no se transfiera directamente al programa, y que sea necesario ese paso adicional.

Al usar esta función, lo recomendable es usar un lápiz táctil; Lenovo incluye uno con el dispositivo, y su uso es básicamente imprescindible en este modo.

Lector de libros electrónicos, con serias carencias

El último modo disponible es el de lector de documentos. Como bien sabe cualquiera que tenga un Kindle u otro lector de libros electrónicos, las pantallas de tinta electrónica son las mejores para la lectura; son más fáciles para la vista y no consumen tanta energía.

Al convertir la segunda pantalla en un lector, podemos dejar de usar la pantalla principal y usar el dispositivo para leer libros, webs o revistas. Lamentablemente, tenemos que decir que este es el modo menos refinado de los tres disponibles en el Yoga Book C390.

La cantidad de formatos compatibles no es muy alta, y de hecho sólo hemos conseguido que abra archivos en PDF. Además, como tal vez habéis podido ver en las fotografías, el recubrimiento de las pantallas es especialmente reflectante, lo que, dependiendo de la situación, nos obligará a forzar la vista o a buscar sombra.

El rendimiento es algo pobre, y tarda más en pasar de página que cualquier Kindle. Da la sensación de que es un modo que se añadió simplemente por estar usando una pantalla de tinta electrónica, sin pensar realmente en las posibilidades que podía tener.

Un diseño fetén con partes únicas

La idea de usar una pantalla táctil en vez de un teclado no podría haber funcionado por si sola. Lenovo ha tenido que diseñar el C390 alrededor de esta idea, y el resultado es ciertamente espectacular. Estamos ante un ultraportátil con un peso ridículo y un grosor mínimo gracias, precisamente, a que no tiene teclado.

Pero no ha sido tan fácil como simplemente unir dos pantallas. La pieza de ingeniería que ha hecho eso posible es el sistema de bisagras, de estilo de cadena de reloj, que permite mover las pantallas en 360 grados. Por lo tanto, podemos ponerlas como queramos, ya sea en el modo tradicional de un portátil, en el ángulo que queramos, o incluso una detrás de la otra; en cuyo caso la pantalla principal se puede desactivar y usar sólo la pantalla de tinta electrónica.

Otro detalle sorprendente es el método para abrir el dispositivo. Cuando el dispositivo está cerrado, tiene un diseño limpio y elegante; pero eso supone que no tiene ninguna pestaña para ayudarnos a abrir la pantalla. Así que tienes que pelearte con el dispositivo, intentando meter una uña en el espacio entre las dos pantallas… excepto que es mucho más fácil que eso.

Sólo tienes que dejar el dispositivo sobre una superficie plana y dar dos toques seguidos en la tapa; automáticamente, el dispositivo se abrirá un poco, lo suficiente como para meter el dedo y abrirlo completamente. Es cierto que no ha registrado nuestros intentos más veces de las que nos gustaría; pero no puedo negar que es una de esas cosas que no pierden la gracia por muchas veces que lo haga.

Hardware comedido pero con sorpresas

Con un Intel Core i5-7Y54, el Yoga Book C390 nunca iba a destacar por su potencia. Por eso, tal vez lo mejor que podemos decir es que el rendimiento es aceptable. Con un uso normal de trabajo de oficina, navegación web y edición de imagen, el C390 no se comporta de manera espectacular; esto es especialmente notable porque por su mismo precio es posible conseguir un portátil de la propia Lenovo mucho más potente.

Pero la comparación no es justa, ¿verdad? Estamos hablando de un concepto de dispositivo muy diferente; y el C390 será usado principalmente como una mezcla entre tablet y portátil, gracias a la segunda pantalla. En ese contexto, el hardware es apropiado, poco más.

La influencia de las tablets también se nota en otros aspectos del hardware. Sólo tenemos dos puertos, y los dos son USB-C, por lo que tendremos serias limitaciones si no nos gusta llevar adaptadores encima. Un aspecto positivo, en cambio, es la inclusión de un lector de huellas, compatible con Windows Hello para desbloquear el dispositivo sin necesidad de meter la contraseña.

Una segunda pantalla que podría ser mejor aprovechada

El Lenovo Yoga Book C390 es uno de los productos más arriesgados del mercado actual. Al apostar tan claramente por una idea concreta (la segunda pantalla de tinta electrónica), Lenovo ha aceptado todo lo bueno y lo malo que viene con ella. Y espera que los usuarios seamos igual de comprensivos.

La tónica general es que la segunda pantalla podría ser mejor aprovechada. Todos los modos tienen un “pero”, algo que no los hace tan útiles como deberían. Por otra parte, no puedo evitar pensar en que el potencial es tremendo. Incluso sufriendo el sacrificio de un teclado en condiciones, mientras usaba el C390 se me ocurrían nuevas posibilidades para este producto; en algunos casos podía hacerlas realidad, y en otras no, y eso es lo frustrante.

El C390 es un dispositivo que es mejor en mi cabeza que en la vida real. Nada me gustaría más que Lenovo siguiese apostando por este concepto, mejorándolo y potenciándolo en futuras iteraciones. Es una petición algo egoísta por mi parte, lo sé. Pese a todo, puedo decir que he disfrutado usando este dispositivo, descubriendo tanto sus cualidades como sus defectos.

Y eso ya es más de lo que puedo decir de muchos de los productos que he probado.

 

El Lenovo Yoga C390 está disponible a partir de 999 €.

 

Actualizado: Por un error técnico, publicamos una versión previa de este análisis en el que afirmábamos que el C390 no traía lápiz táctil. Eso es falso. El lápiz viene incluido en la propia caja del dispositivo y funciona perfectamente, tal y como esperábamos. Pedimos perdón por este error.