Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

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Si eres un aficionado al cine, seguro que en más de una ocasión has visto una película de ficción con una ciudad futurista como epicentro. En dichos casos, la ciudad se caracteriza por contar con una tecnología increíblemente avanzada que sirve de gran utilidad para mejorar la vida de los ciudadanos.

Aunque parezca algo solo perteneciente a la ficción, las llamadas smart cities o ciudades inteligentes están más cerca que nunca de llegar a nuestra realidad. Hoy os hablamos de sus pilares principales y los beneficios que podrían aportar a los seres humanos.

Del cine y los libros a la realidad

Las inmensas urbes futuristas de los libros o de la gran pantalla cuentan con luces que se encienden solas, electrodomésticos capaces de anticiparse a las peticiones de sus dueños y semáforos inteligentes que ayudan a que el tráfico sea más fluido. Dichas innovaciones tecnológicas se emplean para facilitar la vida de las personas.

Aunque no nos demos cuenta, muchos de los dispositivos de un ecosistema “futurista” ya están entre nosotros. A día de hoy ya hay luces que se encienden solas al detectar la presencia de un ser humano, también hay frigoríficos que nos avisan antes de que un alimento se nos estropee o nos hacen la compra antes de que nos quedemos sin comida.

Las smart cities ya están aquí y vienen a solucionar los problemas de núcleos urbanos con cada vez más habitantes. En este sentido, una estimación de las Naciones Unidas señala que en 2030 el 60% de la población vivirá en mega-urbes. Estas ciudades superpobladas tendrán que afrontar problemas como continuos atascos en las carreteras, contaminación, gestión de residuos y la seguridad de los ciudadanos.

Los cuatro pilares de una smart city

Una smart city debe abordar cuatro grandes grupos de problemas, necesidades y actividades para tener éxito. Estos son sus pilares principales:

  • El desarrollo económico sostenible.
  • Eficacia en la gestión de recursos naturales.
  • Hacer la vida de los ciudadanos más fácil mediante infraestructuras.
  • Apoyo de los habitantes y de la administración.

Estas modernas urbes no solo han de preocuparse por los problemas de sus habitantes, sino que también deben trabajar para solucionarlos en la medida de lo posible. La contaminación es un ejemplo perfecto del que ya son conscientes muchas entidades.

En este sentido, Chicago está repleta de cajas smart capaces de recopilar información en tiempo real sobre índices de polución o la temperatura con la misión de que la ciudad sea más saludable. En otros lugares, como en Santiago de Chile, se ha apostado por una flota de autobuses públicos totalmente eléctricos.

De hecho, no hace falta irse tan lejos, puesto que tenemos ejemplos también en España. En Málaga se ha reemplazado el antiguo alumbrado público por otro más eficiente. No solo se han cambiado las bombillas, sino que también se emplea un sistema capaz de utilizar una luz más tenue cuando no haya peatones.

Además, la ciudad andaluza ha optado por optimizar los edificios públicos y privados para reducir el gasto energético y ha automatizado el control de la red para alcanzar un mayor nivel de eficiencia en caso de avería. Este lavado de cara hace que consideremos a Málaga como una smart city.

Los subsistemas de una ciudad inteligente

Las ciudades inteligentes están compuestas por subsistemas inteligentes más pequeños. A continuación una pequeña explicación de los más importantes:

  • Smart grids: redes inteligentes que envían datos desde el usuario al servidor y viceversa.
  • Smart buildings: emplean la domótica para contaminar menos.
  • Smart metering: miden el gasto energético de manera individual y en tiempo real con contadores inteligentes.

El transporte también es una pieza fundamental de las smart cities. El uso del vehículo eléctrico es casi obligatorio para cumplir con la filosofía de las urbes inteligentes. Todo ello sin olvidarse del pensamiento de utilizar vehículos compartidos de diferentes tipos, como está pasando actualmente en España con las bicicletas, patinetes y motos eléctricas.

Según previsiones de Gartner, en 2020 el 10% de las ciudades inteligentes usarán las farolas como puntos de soporte para redes WAN, ofreciendo así Internet de alta velocidad a los ciudadanos. La firma también prevé que el 30% de las smart cities contarán con robots y dispositivos inteligentes para mejorar la atención médica.

Como hemos comentado, el principio más importante de las ciudades inteligentes es emplear la tecnología para que sus habitantes vivan mejor. Estos “smart citizens” vivirán en una realidad que, con toda seguridad, superará la ficción. ¿Y tú? ¿Estás preparado para la llegada de las smart cities?