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Mira cómo un coche de carreras autónomo sigue corriendo dejando a su piloto detrás

Mira cómo un coche de carreras autónomo sigue corriendo dejando a su piloto detrás

El coche de carreras autónomo de Roborace ha demostrado de lo que es capaz en una presentación pública con mucho "teatro".
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El gran interés de las carreras de coches está en las personas que los conducen. ¿Sería la F1 la misma sin Hamilton, Vettel o Verstappen? Probablemente no. Entonces, ¿tiene sentido crear una competición en la que no hay pilotos? Es algo que comprobaremos gracias a Roborace, un campeonato de coches autónomos que está cada vez más cerca de terminar su desarrollo.

Roborace nació bajo el paraguas de la Formula E, la competición de coches eléctricos, como el futuro de las carreras; de hecho, su CEO es Lucas Di Grassi, un piloto de la Formula E. Desde que fuera presentada oficialmente en 2016, los coches que competirán han pasado por varios rediseños, y aún hay muchos detalles que se desconocen. Por el momento, esta no será una competición abierta; todos los competidores tendrán los mismos coches y acceso al mismo hardware, y la competición se centrará en qué equipo es capaz de desarrollar mejores algoritmos.

Está por ver si asistir a una carrera de robots atraerá a la audiencia, aunque a las demostraciones públicas no les ha faltado emoción, incluyendo accidentes. Lo que parece realmente interesante es toda la tecnología detrás del proyecto, y los logros conseguidos. En el pasado festival de Goodwood, donde este fin de semana un coche eléctrico hizo historia, Roborace también demostró de lo que es capaz su coche. A diferencia de otros coches, Roborace no estaba ahí para competir por el mejor tiempo; y de hecho, empezó el trayecto con un piloto a los mandos del coche. ¿entonces esta demostración iba a servir sólo para ver el nuevo diseño del coche y la mareante decoración que tenía?

Un coche de carreras autónomo sorprende con su “teatro”

Resulta que no. A mitad de recorrido, el piloto paró el coche, y después de unos segundos en los que nadie sabía que estaba pasando, se bajó. Poco después, el coche continuó el recorrido por si solo, mientras el piloto le decía adiós con la mano. El coche completó el recorrido por si solo sin mayores dificultades, incluso pasando sin problemas por un par de curvas traicioneras que siempre se saldan alguna víctima todos los años. Eso sí, las tomó con mucho cuidado y dejando un margen generoso en el ápice de la curva.

Además, este viaje también sirvió para demostrar un sistema de pantallas que muestra información a la audiencia. No está claro si se mantendrá en la versión final, pero estas pantallas pueden ser una buena manera de “humanizar” los coches, haciendo que muestren emociones, celebren adelantamientos o muestren datos como el nivel de batería o la posición.

Por supuesto, completar el recorrido no es un logro tan impresionante: es muy corto y cualquier coche autónomo actual debería ser capaz de completarlo sin problemas. Pero fue todo un golpe de efecto, algo teátrico, pero dejó claro esta será una competición muy diferente a la acostumbrada.